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LÍNEAS QUE CONSUMEN SUEÑOS.(*)

Una línea, sólo por curiosidad, por influencia de mi grupo de compañeros, por insistencia de ese amigo que se encontraba solo y que luego de la pelea con su novia, no encontró ningún otro refugio digno, que la oscuridad y el olvido pasajero, que frente a su vulnerabilidad, le provocaba la droga.



Dos líneas para creerme grande y fuerte, para poner a prueba esta fuerza que todos dicen que tengo y que es propia de la juventud que siempre lo puede todo.

Tres líneas para no pensar en las continuas discusiones y peleas de mis padres. Para olvidar tantas preocupaciones que no me permiten ocuparme realmente de las cosas que me gustan y me hacen bien.

Cuatro líneas para no pensar en ese gran amor que conocí por chat, que ame tanto y que un día me dijo adiós llevándose mi corazón.

Cinco líneas por los dolores, por los miedos, por las desilusiones y las incertidumbres que me atormentan.

Seis líneas para olvidar la angustia que me provocaron las pérdidas de mis seres queridos y por la desilusión con las personas que alguna vez consideré amigos, pero que me fallaron cuando más los necesitaba.

Siete líneas para olvidarme de las frustraciones y de tantos reveces de la vida; para olvidarme de una sociedad que casi no creé en los jóvenes. Una sociedad que prejuzga, pero que no se interesa por el dolor y la necesidad ajena. Una sociedad muchas veces egoísta en la que se habla de todo, pero que al final se termina haciendo nada.

Ocho líneas para no pensar en ese profesor irresponsable que exigía todo al grupo de alumnos, creyéndose el dueño del conocimiento y de la verdad absoluta. Ese mismo profesor autoritario que un día me humillo dejándome en ridículo frente a todos mis compañeros de curso, exigiéndome la explicación de un concepto que jamás entendí, que jamás supo explicarme y que finalmente logre aprender en la calle, mientras me preparaba un línea para olvidar, para correr, para volar a sitios nuevos, sin penas, sin odios, ni rencores.
Olvidarme de esta sociedad agresora en la que no encontré una mano fuerte que me rescate y me incluya, o una mirada de amor que me cambie la vida.

Quería volar lejos, pero mis alas ya estaban rotas.

Nueve líneas por el dolor de haber dejado mis estudios, por el dolor de no tener las posibilidades de otros que tuvieron refugios dignos y esa mirada de confianza y mucho amor que lo determina todo.

Llego a la línea número diez sin fuerzas…

Me arrastro por el piso buscando la foto de mi familia. Esta oscuro, hace frío, mucho frío, y me siento totalmente solo.

Necesito escuchar la canción de cuna que alguna vez me cantó mi madre…

Necesito la pelotita de goma que me regalaron cuando cumplí 5 años y también el caballito de madera que me regalaron mis abuelos a los 6.

Tengo hambre, y cuánto extraño esa taza de leche que tomaba en la casa de mi amigo Francisco, luego de haber corrido desaforado para no llegar ultimo y ser cola de perro.

Tengo el corazón roto y la mente hecha pedazos…

Quizás no tenga tiempo ni fuerza necesaria para gritar bien fuerte que necesito ayuda, que me siento morir y necesito que me rescaten.

Quizás no tenga tiempo de abrazar al amigo que tanto extraño y necesito.

Quizás no pueda recuperar el abrazo de mis padres, tampoco sé si ellos aun viven. Quizás nos vuelva a ver nunca más a mis maestros y a tantos conocidos que hoy me desconocen, y que en sus miradas de lastima, se esfuman los últimos sueños que me permitían seguir viviendo.

Veo pasar a toda una sociedad que es indiferente, que prejuzga, que creé estar muy lejos y a salvo de este mal que no discrimina a nadie.

Sólo me queda ánimo para sostener el resto de lápiz negro y expresar lo que aún logro rescatar de este cuerpo en ruinas que habito, que sufro, que lloro y que lentamente se tiende a consumir…

Las líneas me han hecho olvidar de muchas cosas que me atormentaban, pero en esa lucha con fantasmas, también me olvide de soñar y al olvidarme de mis sueños éstas líneas me han matado en vida.

Tengo frío, tengo hambre y mucha sed. Me arrastro buscando la imagen de mi familia, pero no la encuentro y se me terminan las fuerzas…

Encuentro una imagen de la Virgen que me quedo de tantas noches mendigando monedas en la calle, la sostengo en mi pecho, lentamente encuentro mucha paz, ya casi no tengo hambre, tampoco tengo frío ni sed, cierro mis ojos y me abrazo a esta bella imagen para siempre…

AUTOR:(*) Yamil Sebastián Canelo
E-MAIL: yamilsebastiancanelo@gmail.com

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