A mi Gente Digital


EL RESISTIDO (*)

Al que nadie invita para una fiesta. Al que nadie invita a jugar al fútbol. Al que nadie invita para ir de pesca.



- Cualquier cosa, te avisamos.
- No hay lugar.
- Oh, nos olvidamos.

En mi infancia, la condición de niño pobre, impedía que pudiese participar de lo que todos deseábamos.
Cuando había campeonato de fútból, siempre era al último que avisaban; cuando y con suerte lo hacían. Muchas veces me enteraba; o prefería enterarme, cuando regresaban festejando su "victoria"
Los primeros en integrar el equipo, eran los hijos de las maestras, luego los que tenían padres con autos y por último, los resistidos de siempre.

Las diferencias y las actitudes repudiables de los mayores que las alimentaban, se podía apreciar en las simples cosas, donde a Dios gracias todo es transparente.

En nuestra escuela se hacían jornadas de encuentros con niños de otras escuelas, los tradicionales "nucleamientos", donde todos; bueno, esa era la idea, debíamos compartir de todas y cada una de las actividades preparadas. Como siempre había actividades artísticas a las que siempre iban los mismos niños. A los resistidos nos arrojaban una pelota y que Dios nos ayude.

La misma misma diferencia, se podía apreciar cuando nuestra escuela recibía la visita de los "macabis", que era un grupo de jóvenes solidarios que llegaban desde Bs.As con propuestas de juegos y donaciones para todos los niños del pueblo.
Bolsas repletas de ropa y juguetes, que las maestras repartían en primer lugar a sus hijas, vecinos y allegados, dejando todo el descarte para los resistidos de siempre.

Recuerdo haber recibido pantalones, camisas, vestidos y zapatos, que no servían ni para vestuario de una obra de teatro, mientras que los hijos de las maestras, nos gozaban mostrándonos las zapatillas "nike", que por esos tiempos eran toda una novedad.

Debo haber sido un muy mal jugador de fútbol...
Debo haber sido pésimo como pescador...

Debe haber sido la pobreza de recursos, lo que me hacía incapaz de todo en el pueblo.

Era muy triste para los niños pobres, sobrellevar tantas diferencias, en un pueblo en el que los mayores, no hacían nada o muy poco con ellas.
Era muy triste para las familias pobres, las diferencias que hacían con sus hijos.

Han pasado muchos años y sigue habiendo niños resistidos y olvidados...
Han pasado muchos años, y poco y nada ha cambiado.

AUTOR: (*)Yamil Sebastián Canelo
E-MAIL: yamilsebastiancanelo@gmail.com

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