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TRANSGRESIÓN DE LA CUARENTENA EN CONCORDIA.

Mientras sigamos siendo transgresores, este partido se pierde.Mientras el papa desde una plaza de San Pedro desolada daba la bendición al mundo y perdonaba a todos, la realidad se pone más difícil en cualquier punto del planeta.


Pero en lo que hace a nosotros, al diario vivir en nuestra Concordia, existen momentos controversiales y de rispidez por todo lo que sucede.

 Cuarentena que no se cumple, paseos de compras en supermercados a modo familiar, con tres y cuatro personas en un mismo auto ingresando a un supermercado de Avenida San Lorenzo e inclusive se llamó al 101 para dar aviso de este tipo de situaciones y no se atendieron los llamados.

 Se viven momentos controversiales entre quienes cumplen a rajatabla la cuarentena y otros que parecieran no haberse enterado de la pandemia mundial y que por no tener casos en nuestra ciudad se está jugando con fuego. El propio Presidente de la Nación enumeró recientemente que el pico de la pandemia en nuestro país se verá en los primeros días del mes de mayo y recién estamos por comenzar abril. Un mes parece poco, pero para el momento que vivimos es una eternidad. 


Hay controles estrictos en el ingreso a la ciudad por la Avenida Monseñor Rösch y la 015 y entre los reclamos de la gente que cumple con la cuarentena está el hecho de que un hombre que está actualmente procesado se mueva con absoluta tranquilidad.

 Se están secuestrando vehículos, pero para el nivel de movimiento que sucede en la ciudad es un número realmente escaso. Es fácil de comprobar, pero por ejemplo, se pactó el cierre de los negocios de venta de comestibles para las 18, pero el andar de transeúntes, autos, motos y todo tipo de vehículos después de esa hora es incesante.

Parecen no entender que las compras las debe realizar una sola persona y que puede comprar todo lo necesario de una sola vez. Otro de los casos es que quienes deben atender como por ejemplo en carnicerías u otros negocios, el despachante se pone a hablar con el cliente en vez de hacer la venta de forma rápida y activa para evitar la aglomeración, pero parece típico de quienes piensan: Seguimos normal, “total a mí no me va a tocar”.

 Ahora en vista de lo acontecido en la mañana y la tarde de ayer con largas filas para realizar cobros en los bancos ¿qué se puede decir? La necesidad de la gente juega un papel preponderante en estos tiempos y algunos dependen de esa larga y sacrificada cola de exposición que podría ser letal para ellos y sus familiares, pero la realidad les dice que no está el pan en la mesa. De ahí a que vengan a realizar la cola con los hijos, la pareja o familiares mientras esperan y que sea un paseo, también hay una larga distancia de irresponsabilidad.

 Pero es claro, el argentino, el concordiense es transgresor por sobre todo. Si le dicen por ahí no podés pasar y aunque tenga otra variante, quiere ir por ahí, porque él tiene el derecho de ir por ahí y por qué otros van y él no puede. Así es muy difícil. Pero también es claro que nadie estaba preparado para una pandemia que por ahora, sólo por ahora, con nosotros está siendo benévola.

 Estábamos acostumbrados a una forma de ser y no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Pero hay algo que entender, comprender y entrar en razón. En esto está en juego la vida de las personas, del propio transgresor y la de sus familias e inocentes que puedan llegar a tener relación indirecta ante estos irresponsables.

 Para las autoridades tampoco es tarea fácil, porque cuando intentan imponerse, los patrulleros son apedreados, los policías o agentes de tránsito e inspectores agredidos y se les falta el respeto, entonces es una cuestión cultural muy difícil de resolver y que se necesita resolver, de lo contrario nos podemos ir a lo profundo de un pozo.

 Ahora la cuestión es ver cómo sigue el partido: Acá hay un equipo que se cree ganador y todavía no salió a la cancha para enfrentar a un rival desconocido, por ejemplificar con algo futbolístico deportivo. Del rival no se conoce su potencial, sólo se sabe que ha jugado en otras latitudes y ha hecho estragos y continúa haciéndolos, pero como nos creemos invencibles y que nadie nos puede ganar, estamos saliendo a jugar con un equipo diezmado, un equipo desunido, con una dirigencia que hace lo que puede y con jugadores que hacen lo que quieren en la cancha desoyendo al director técnico. Es poco probable que se pueda llegar a la final, se podrá ganar algún partido, pero si no se cambia esa manera de jugar y de afrontar estos compromisos difíciles, lo más probable es que terminemos en el descenso. De nosotros depende que la historia sea otra, tomemos conciencia de una vez.

N de la R.  (EL HERALDO)


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