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LO QUE SALTO GRANDE NOS DEJÓ.

Recorriendo la costa del río Uruguay sobre el Parque San Carlos, uno no puede dejar de recordar el impacto que ha significado la construcción de la represa de Salto Grande para Concordia y la región.



   Aquellos que tenemos la edad para recordarlo, nos retrotraemos en el tiempo y pensamos en los muchos esfuerzos que costó para los hombres de ese entonces, tanto de Salto Uruguay, como de Concordia y la región, como así también las tratativas que hubo que hacer por parte de los gobiernos, argentinos y uruguayos de ese entonces.

   Es que las expectativas eran muchas y muy alentadoras para la sociedad en su conjunto de ese momento, tanto del lado argentino como uruguayo. Desde la década del sesenta comenzaron las tratativas con Acuerdos, Tratados, Cartas Revérsales y otras actuaciones por parte de los gobernantes, para que finalmente, con  gobierno de facto en ambas orillas, en la década del setenta se concretara y decidiera la construcción del monstruo de cemento que posibilitaría la producción de energía eléctrica, que supuestamente consumiríamos a un precio mucho más económico y que esto posibilitaría la instalación de grandes industrias en las ciudades de la región, incluida Concordia que buena falta le haría, toda vez que desde mucho tiempo atrás es considerada una de las ciudades más pobre del país. Además de la producción de energía, la represa fue construida para el aprovechamiento del riego con fines fitosanitarias y la esclusa de navegación, que no fueron concretadas.

   Lejos quedó la aspiración de los ciudadanos de la región que pensaron en ciudades industrializadas y una población que tendría una energía barata, como la nueva ciudad de Federación que fue construida con cocinas eléctricas y al poco tiempo de usarlas, debieron abandonarlas por los altos costos que demandaba el uso eléctrico de sus cocinas. Sin embargo, los negocios o negociados, hicieron que se privatizara la distribución o transporte de la energía  y eso por supuesto hizo que se encareciera a punto tal que en la actualidad hoy es uno de los gastos fijos que debe afrontar el comerciante o el propio consumidor particular, con una incidencia muy fuerte en la economía de la región. Salto Grande, mediante la presión ejercida por legisladores y el pueblo mismo hizo que de alguna manera el resarcimiento por daños se concretara a través de leyes que establecían los “Excedentes” y “Regalías”, como así también la creación de la CAFESG, organismo dependiente de la provincia para el manejo de esos fondos que provienen del usufructo de la producción energética en Salto Grande que aporta casi un 7 % de todo el mercado eléctrico del país. Hoy, en la actualidad esos recursos no son enviados por la nación y la CAFESG, con sus trescientos empleados se mantiene con el pago de sueldos por parte de la provincia. Cabe decir que la misma es controlada por una Comisión Bicameral, que según aseguran no se reúne nunca.

   Hablar sobre todo lo que se ha hablado sobre Salto Grande y todo lo que se ha escrito y dicho sobre el tema es redundante, motivo por el cual una breve síntesis puede quedar como que hemos recibido compensaciones importantes en recursos económicos que han servido para hacer obras que no mitigaron el grave daño que produjo la construcción de la represa, y que por el contrario fue utilizado para “hacer política” por el gobierno de turno, en todo caso benefició a un sector comprendido entre empleados con buenos sueldos y poco quehacer, empresarios que se volvieron ricos y políticos que “inauguraban” obras en Nogoyá o San Salvador donde la construcción de la represa no produjo ningún daño. Por el contrario, si realmente se quería beneficias a la región de Salto Grande verdadera perjudicada, se podría haber cobrado en energía lo que le correspondía por Excedentes o Regalías, y quizás entonces el costo de la energía no sería uno de los tópicos que hace poco posible la radicación de industrias y que el ciudadano común, asfixiado con la carga impositiva, tenga en el pago de la factura eléctrica mensual una suerte de espada de Damocles.

   Por último, debemos decir que el problema tiene varias aristas y a las ya enumeradas debemos agregar también la que le corresponde al poder político provincial, encargado de la compra al “mercado mayorista nacional”, y que nuestra provincia con Bordet, Urribarri o el gobernador que fuera y vaya a saber porqué motivo aunque sospechemos, paga la energía mucho más que otras provincias hermanas. Las inundaciones, las costas destruidas casi totalmente y de muy difícil reparación, la energía más cara del país, entre otras cosas hacen que por ejemplo, Concordia sea una de las ciudades más pobres del país, con lo cual podemos concluir que el saldo de Salto Grande ha sido para la región “Altamente Deficitario”.

J.J.C.

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Comentarios

  1. Comentarios
    Patricia 10/02/2020 - 13:21

    Excelente nota. Suelo escuchar, cada vez con más atención, el relato de lo vivido en aquellos años. Nací en el 79, con represa ya construída. Escucho y observo como la represa ha destruído el medio ambiente. La selva en galería a punto de desaparecer, es la parte que me toca vivir. La de padecer los efectos de estos cambios. Lo que me atrevo a acotar es qie si estamos como estamos, todos los gobiernos son los responsables. Desde los setenta en adelante.

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