La visión de que ya no deben esperarse nuevos desembolsos del Fondo es cada vez más generalizada entre inversores y analistas. Ayer el economista jefe del HSBC Argentina, Jorge Morgenstern, opinó en esa dirección. “Si no se avanza con reformas estructurales como en el sector previsional, ni está la idea de un Banco Central independiente y se mantienen fuertes controles cambiarios, es prácticamente imposible que el FMI le preste más a la Argentina, aunque sí se podrían estirar los plazos de devolución al organismo”, le dijo a Infobae.

Walter Ramírez, economista de Supervielle, coincidió en que el escenario que están proyectando no incluye nuevos desembolsos: “Hay que pensar que lo que se viene es vivir con lo nuestro, es decir con un mercado cambiario que no contará con nuevos desembolsos del FMI. Por eso, es una posibilidad que el próximo gobierno decida arrancar con un dólar oficial más alto que el actual, quizás más cerca del nivel que hoy está el Contado con Liquidación. Y así tendría un mayor margen de maniobra para acumular reservas en los primeros meses de gestión”.

 El FMI volvió a manifestar su voluntad de apoyar a la Argentina, pero no hace mención alguna a futuros desembolsos. Los inversores están convencidos que el organismo dará más plazo para pagar pero no inyectará más efectivo a la Argentina

La gran contra, sin embargo, de arrancar un dólar más alto, que luego se iría atrasando, es que provocaría un nuevo salto inflacionario ni bien arranque la presidencia de Alberto Fernández. Y esto podría provocar tensiones internas en el comienzo mismo de la gestión, algo que no parece demasiado factible. Tampoco hay muchas chances de que sea el actual gobierno el que promueva un nuevo salto del tipo de cambio en los 30 días que le quedan.

Ayer habló el vocero del FMI, Gerry Rice, en conferencia de prensa y aseguró que están 'listos" para trabajar con “Alberto Fernández y su equipo” y enfrentar los desafíos de “alcanzar un crecimiento sostenible e inclusivo”. Sin embargo no hizo mención a reuniones inminentes en la agenda, ni a la revisión de metas dentro del marco del actual y mucho menos a la posibilidad de futuros desembolsos.